Serenata en Tunjuelito: por qué aquí el almuerzo del domingo le gana a la medianoche
En Tunjuelito la serenata que mejor sale casi nunca es la de medianoche. Es la del domingo, entre el almuerzo y el café. Después de muchas serenatas por Venecia, Fátima, El Carmen, San Vicente y la Isla del Sol, el patrón se repite tanto que vale la pena explicarlo. La casa de tres generaciones Tunjuelito es una localidad de casas, no de torres: casas de dos y tres pisos donde la abuela vive en el primero y los hijos fueron levantando los de arriba. Cuando alguien pide una serenata aquí, la homenajeada casi siempre es la mamá o la abuela. Y a una señora de setenta años nadie quiere despertarla a las doce de la noche con trompeta: se asusta ella y se despierta media cuadra. El domingo al almuerzo resuelve todo de una vez. La familia completa ya está en la casa sin que haya que inventar excusas, porque en estas casas los hijos vienen todos los domingos: nadie sospecha nada. La homenajeada está despierta, arreglada y sentada en la cabecera. La ventana que funciona va de las doce y me...